Titulo: COMO DETECTAR A TIEMPO LA IRC.
el 29 oct En: HIPERTENSION ARTERIAL FUNCIONES DE LOS RIÑONES INSUFICIENCIA RENAL CRONICA HEMODIALISIS - sin comentarios
INTRODUCCIÓN
La insuficiencia renal crónica (IRC) o uremia crónica es un síndrome clínico complejo que resulta del deterioro progresivo de la estructura anatómica renal. Cuando las pérdidas del parénquima sobrepasan el 50%, por lo común se agota la reserva funcional renal y la reducción posterior del funcionamiento impide progresivamente el mantenimiento de la homeostasis orgánica.Es por eso que pude ser llamada una enfermedad silente, porque el paciente cursa las primeras etapas sin síntomas, pero fatalmente es en esta etapa cuando pueden hacerse las acciones en la atención primaria, aquí pudiera detenerse su avance.La insuficiencia renal crónica (IRC) es la disminución progresiva de las funciones homeostáticas del riñón, por un período mayor a 3 meses, que altera el balance interno y lo hace incompatible con la vida.
La Enfermedad Renal Crónica (ERC) en etapa de predialisis afecta hasta 11% de la población mundial. En este año, se cumplen 67 años de la primera vida arrebatada a la muerte por uremia en un enfermo portador de un fracaso o insuficiencia renal aguda; 53 del primer trasplante entre gemelos idénticos, y 47 del inicio de los planes para hemodiálisis iterada y de los trasplantes de donante cadáver.
El morir de un fallo funcional orgánico ineludiblemente, se evitó por la terapia renal de reemplazo (TRR), por hemodiálisis, peritoneo diálisis y trasplante renal, que ha salvado a millones de seres humanos y ha experimentado un incremento exponencial en su prevalencia, y costos, lo que unido a su morbimortalidad cardiovascular, ha llevado a conceptualizarla como una enfermedad catastrófica y un problema de salud pública mundial en el siglo XXI.
La aceptación de enfermos con mayores riesgos: ancianos, diabéticos, e hipertensos complicados; la existencia de avances indiscutibles en la tecnología de diálisis y el advenimiento de medicamentos cada vez más eficaces para revertir la anemia, así como otras complicaciones del paciente en TRR y enfrentar el rechazo inmunológico del órgano injertado, lo explica.
La mejoría en los resultados es importante: en hemodiálisis la supervivencia por 100 pacientes a riesgo por año disminuyó de 27,8 en 1985 a 10,7 en el 2001. El trasplante renal exitoso ofrece aún una mejor supervivencia y calidad de vida, por lo que es la terapia de elección a ofrecer, pero la carestía de órganos para efectuarlo, unido a poblaciones más añosas en planes dialíticos y con mayor morbilidad, provoca que, cada día, sean más los enfermos que viven en diálisis para siempre. Pese a todo ello, la elevada discapacidad provocada por la ERC y la tasa de mortalidad, en especial cardiovascular, es un serio reto a resolver.
En Cuba se estima que aproximadamente 31.000 personas padecen insuficiencia renal crónica, un deterioro inevitable de la función renal cuya progresión puede retrasarse mediante el control de los factores de riesgo, como la hipertensión arterial y la detección precoz de la diabetes mellitus en la consulta de AP con el apoyo del Nefrólogo.
Las enfermedades renales más frecuentes en las consultas de Atención Primaria son hipertensión arterial, la diabetes mellitus y la insuficiencia renal. En el caso de la insuficiencia crónica la disminución de la función renal es lenta y progresiva, y evoluciona hacia la acumulación de productos metabólicos de desecho en la sangre.
DEFINICIONES
La IRC se define como concentraciones de creatinina sérica dos o más veces mayor que lo normal para edad y género, o una filtración glomerular (F.G.) inferior a 30 ml/ min/ 1.73 m2 de S.C por al menos 3 meses. Otros incluyen niños con creatinina sérica mayor de 1.5 mg/ dl o depuración de creatinina menor del 50% de lo normal para su edad o ambos casos.
Cuando la FG está entre el 80 y el 50% de lo normal: 90 a 50 ml/ min/ 1.73 m2 de S.C o creatinina sérica entre 1-2 mg%, pueden tener 50 al 25% de las nefronas residuales. Estos pacientes tienen insuficiencia renal crónica leve y habitualmente son asintomáticos.
Cuando la FG está entre 50 y 25% de lo normal4 o entre 50 y 10 ml/ min/ 1.73 m2 de S.C o creatinina sérica entre 2 y 10 mg%5 hay insuficiencia renal moderada y generalmente los pacientes están asintomáticos y pueden no recuperarse rápidamente del hipercatabolismo de su enfermedad. Se detectan ya alteraciones a nivel sanguíneo como acidosis y en orina como microproteinuria.
Cuando la FG disminuye a menos del 25% de lo normal o menos de 10 ml/ min/ 1.73 m2 de S.C o creatinina sérica mayor de 8-10 mg% en niños mayores, o de 4-5 en lactantes, la IRC es severa y clínicamente evidente.
Se presenta con frecuencia acidosis, trastornos en el crecimiento, osteodistrofia renal, hipertensión arterial y anemia. Sin terapia la combinación de anemia, acidosis e hiperazohemia incrementan las manifestaciones clínicas y establecen el complejo multisintomático conocido como uremia (hiporexia, nauseas, vómito, hipo, pericarditis urémica, convulsiones y coma).
Factores de riesgo
La diabetes mellitus y la hipertensión arterial son factores de riesgo cardiovascular ligados a los procesos renales y, al mismo tiempo, muy frecuentes en la consulta del médico de familia. Entre las causas tratables de la insuficiencia renal crónica también se encuentra la hiperglucemia. Sin embargo, la medida más eficaz es el control de las cifras de presión arterial.
Por otra parte, la diabetes incrementa el riesgo de desarrollar insuficiencia crónica y, al igual que en la hipertensión, el médico de familia juega un papel fundamental en su prevención. La diabetes mellitus es la primera causa de insuficiencia renal crónica en los países occidentales y se calcula que cerca del 30 por ciento de los afectados por esta enfermedad desarrollan nefropatía diabética.
En este caso la prevención de nefropatía diabética sólo es eficaz si se lleva a cabo en las fases previas a su aparición. El diagnóstico precoz pasa por la detección de microalbuminuria en la orina que, además, resulta un claro marcador de riesgo cardiovascular.
Síntomas
En un principio el enfermo se siente pesado y se cansa con facilidad. Después siente debilidad muscular, calambres, sensación de hormigueo en las extremidades y pérdida de sensibilidad en ciertas partes del cuerpo. Cuando afecta al aparato digestivo, el paciente pierde el apetito y tiene náuseas, vómitos, inflamación de la mucosa oral y mal sabor de boca. El diagnóstico se realiza a través de un análisis de sangre.

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